El TSR-2, desarrollado por la British Aircraft Corporation (BAC) de Reino Unido, se planeaba como un bombardero táctico multipropósito de mediados de la década de 1960 capaz de transportar armas nucleares y convencionales, y de realizar reconocimiento y bombardeo en cualquier condición meteorológica. El proyecto fue cancelado en abril de 1965 por el nuevo gobierno laborista liderado por Harold Wilson, que alegó el aumento de los costes de desarrollo; la decisión se percibió como un golpe mortal para la industria aeronáutica británica y generó décadas de debate sobre las capacidades de la aeronave.