La zurdería es una condición que afecta aproximadamente al 10% de la población humana. En el pasado, los zurdos fueron forzados a usar la mano derecha, y en algunas culturas aún son estigmatizados. Sin embargo, la zurdería no está relacionada con la ubicación de los órganos internos y puede mostrar patrones más variados en funciones cerebrales como el procesamiento del lenguaje en comparación con los diestros.

Aunque durante mucho tiempo se buscó el origen de la zurdería en el cerebro, investigaciones recientes muestran que comienza en la médula espinal durante el desarrollo fetal. A partir de la semana 10 de gestación, el feto mueve un brazo con más frecuencia que el otro, lo que predice con alta precisión su futura preferencia manual. Aunque tiene un componente genético, la zurdería no es completamente hereditaria; aproximadamente 40 variantes génicas aumentan ligeramente la probabilidad de ser zurdo, y la mayoría de ellas están relacionadas con los genes de la tubulina, que forman el citoesqueleto celular.

Aunque los humanos muestran una fuerte inclinación del 90% hacia el uso de la mano derecha, otras especies de primates no presentan este desequilibrio. Los biólogos evolutivos creen que este fenómeno surgió hace aproximadamente 7 millones de años, cuando nuestros ancestros comenzaron a caminar sobre dos piernas y sus cerebros se expandieron. Según la "hipótesis del combate modificado", los diestros, al tener el corazón en el lado izquierdo, podrían haber tenido una ventaja en peleas, lo que favoreció la prevalencia de la mano derecha. Por su parte, los zurdos, al ser raros, podrían haber disfrutado de una ventaja sorpresa.

Algunos investigadores sugieren que la preferencia por la mano derecha se reforzó mediante normas culturales. El hecho de que la palabra "derecha" signifique "correcto" o "apropiado", mientras que "izquierda" implica "débil" o "torpe", demuestra la profundidad de esta estigmatización. Además, prácticas culturales como la separación de las manos para tareas higiénicas —en lugares como Ghana, donde la mano derecha se usa para comer y la izquierda para limpieza— podrían haber proporcionado ventajas de supervivencia al reducir la propagación de enfermedades.