El proyecto bipartidista, firmado por los senadores Adam Schiff y Tim Scott y ocho miembros de la Cámara de Representantes, establece un crédito fiscal federal del 20 % que cubre películas, series (mínimo cuatro episodios), pilotos, animación y gastos de pre y posproducción.

Se exige un gasto mínimo de 1 millón de dólares por producción y que al menos el 75 % de los días de rodaje se realicen en territorio estadounidense; en el caso de animación, el 75 % de los costes debe generarse en EE. UU.

El crédito es transferible y puede combinarse con incentivos estatales.