El Departamento de Defensa de EE.UU. anunció una nueva política que requiere que todos los soldados en servicio activo y de reserva mayores de 30 años se sometan anualmente a pruebas de niveles de testosterona. Esta política revierte las preocupaciones de 2019 sobre el uso inadecuado de la terapia de reemplazo de testosterona (TRT) por parte de los soldados y conlleva el riesgo de un exceso de tratamiento. Los expertos afirman que este programa de detección podría llevar a que los soldados reciban TRT innecesariamente, lo que a su vez podría causar problemas como apnea del sueño, edema y otros efectos secundarios.
Programa de detección de testosterona del Ejército de EE.UU. podría llevar a un exceso de tratamiento y efectos secundarios
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