Una investigación de la Universidad Estatal de Oregon mostró que la participación de niños con discapacidad del desarrollo en un programa de entrenamiento con gatos mejoró el comportamiento de los niños y las habilidades sociales de los gatos. El estudio reveló que los gatos pueden ser participantes activos en las interacciones humano-animal en lugar de compañeros pasivos.
El programa incluyó a 36 niños y gatos que participaron en sesiones de entrenamiento de 45 minutos durante seis semanas. Los niños mostraron progreso en actividades como enseñar cosas nuevas a sus gatos y pasearlos. El grupo de control no mostró ningún avance en estas actividades.
Los investigadores señalaron que el programa fortaleció el vínculo de los niños con sus gatos y aumentó la confianza de los gatos en los niños. Los niños comenzaron a educar a sus gatos asumiendo más responsabilidades y mostrando comportamientos saludables.
