La NASA avanza hacia una etapa clave dentro del programa Artemis, que tiene como objetivo lograr el primer aterrizaje tripulado en la Luna desde 1972. Antes de la misión Artemis III, se llevará a cabo el próximo año una misión de "prueba general" en órbita terrestre, fundamental para el regreso a la Luna.

Esta misión de prueba permitirá a los astronautas y equipos terrestres de Artemis practicar operaciones de encuentro y acoplamiento con sistemas comerciales de aterrizaje humano (HLS). Las versiones de prueba del Starship V3 de SpaceX y del Blue Moon Mark 2 de Blue Origin serán lanzadas por separado con sus respectivos cohetes. La tripulación de Artemis III alcanzará una órbita terrestre baja a bordo de la nave Orion, impulsada por el cohete SLS.

Durante la prueba, la tripulación entrará en las versiones de prueba de los vehículos de aterrizaje (excluyendo el Starship de SpaceX). El vehículo de Blue Origin transportará un simulador de masa de traje espacial para recopilar datos sobre el entorno interno de la cabina. El Starship HLS de SpaceX incluirá un sistema de acoplamiento adicional para evaluar su interacción con la Orion. Estas pruebas recopilarán datos vitales para garantizar la seguridad y el éxito de futuros aterrizajes tripulados en la Luna.

La misión se describe como un "baile sumamente coreografiado" que requiere múltiples plataformas de lanzamiento y operaciones terrestres complejas. La NASA, SpaceX y Blue Origin utilizarán esta campaña de lanzamientos dobles para probar tanto los procesos de lanzamiento como las operaciones orbitales. Esta prueba integral preparará el escenario para el próximo gran paso hacia la Luna.