El estudio, firmado por la profesora de Ciencias Planetarias de MIT Sara Seager y publicado en PNAS, demuestra que los peptidos se pliegan correctamente en un entorno al 98 % de ácido sulfúrico. Gracias a la falta de agua, los enlaces de los peptidos no se rompen, lo que hace que el entorno ácido sea menos destructivo de lo esperado.
Este hallazgo indica que el requisito absoluto de agua líquida para la vida no es indispensable y que las funciones biológicas pueden persistir en condiciones extremas.
