Cuando se transfirieron células madre sanguíneas de ratones jóvenes a ratones ancianos, se revitalizaron la producción de sangre y la función del sistema inmunológico. Este proceso se realizó sin quimioterapia ni radiación; en su lugar, se permitió que las células madre ancianas entraran en la circulación sanguínea, creando una competencia para que las células jóvenes se establecieran en la médula ósea. Las células jóvenes ganaron esta competencia y aumentaron la producción de linfocitos B y T, cruciales para combatir virus y bacterias.
Este método podría servir como tratamiento preventivo para enfermedades relacionadas con la edad y la debilidad inmunológica en humanos. Sin embargo, hasta ahora solo se ha probado en ratones. Se requieren más investigaciones para determinar si es seguro y eficaz en humanos. Las aplicaciones actuales de trasplante de células madre, especialmente en pacientes mayores, requieren tratamientos agresivos que someten al sistema inmunológico a un gran estrés.
Algunas empresas ofrecen el almacenamiento de sangre del cordón umbilical en la infancia como una inversión costosa, pero los investigadores señalan que su beneficio es limitado, salvo en raras enfermedades. En el futuro, almacenar sus propias células madre en la juventud y trasplantarlas más adelante durante el envejecimiento podría considerarse una forma de renovación biológica —aunque aún es una visión teórica.
