Un power bank de 30.000 mAh supera el límite de 100 Wh que la FAA establece para baterías de ion de litio y, por ello, no es aceptado en muchas aerolíneas. Estos dispositivos de gran capacidad ocupan un espacio considerable en el equipaje de mano y, especialmente en aerolíneas de bajo costo, cada centímetro adicional implica un costo. Además, su peso elevado puede dificultar su transporte en viajes largos.
Para elegir un power bank apto para vuelos, primero hay que verificar las regulaciones vigentes en el país de destino y las de la aerolínea; algunas compañías prohíben que el power bank se guarde en el compartimento superior y no permiten cargarlo a bordo. Los pasajeros deben llevar el cable o adaptador de carga adecuado y confirmar con antelación el punto de conexión disponible en el avión. En vuelos largos, en lugar de un power bank, se pueden alquilar paquetes de batería por hora en centros urbanos o parques temáticos; por ejemplo, en Tokyo Disneyland existen servicios con tarifas entre 2 y 8 dólares.
Para actividades de montaña o campamento, se puede optar por un power bank pequeño con panel solar, lo que permite cargarlo en el camino. Estas opciones buscan ser compatibles con las normas de aviación y evitar costos adicionales por equipaje.
