Un campo de dos hectáreas en la región de Norfolk, Inglaterra, fue abandonado por actividades agrícolas desde 2005. Los científicos continuaron cortando y retirando el pasto anualmente, sin aplicar mezclas de semillas, remover el suelo ni realizar araduras profundas. Observaciones regulares entre 2011 y 2022 mostraron un aumento constante en la diversidad de especies vegetales. Un área de un metro cuadrado que contenía alrededor de 10 especies en los primeros años alcanzó casi 20 especies en 2022.

Los investigadores registraron el retorno natural de especies que se habían vuelto raras en la región, especialmente la orquídea marisma del sur, la rattle amarilla y la centaura común. No se tiene una respuesta definitiva sobre el origen de estas plantas, pero se sugiere que los ciervos podrían haber transportado las semillas. Escaneos sistemáticos anuales y geolocalizaciones por GPS confirmaron que el equilibrio ecológico mejoraba lentamente pero de forma constante.

Este método ofrece una alternativa a los costosos y laboriosos programas gubernamentales que usan mezclas comerciales de semillas. Los prados de flores silvestres proporcionan hábitats para abejas, aves y otros animales, y crean ecosistemas resistentes al cambio climático. Los investigadores enfatizan que la recuperación natural preserva la diversidad genética y asegura la supervivencia de especies regionales.