Un distrito escolar de Nueva York planea probar a Sally, un robot humanoide, como asistente de docentes en las aulas. Sally está equipado con conversación natural, expresiones faciales y capacidades de interacción en tiempo real, y se utilizará para responder a las preguntas de los estudiantes las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Sin embargo, el proyecto se detuvo por preocupaciones relacionadas con la privacidad de los estudiantes, el almacenamiento de datos y la vigilancia.
El uso de robots en las aulas no es una novedad. Por ejemplo, en Japón, Corea del Sur, Europa y el Este de Asia se han probado robots llamados Nao para el aprendizaje de idiomas. Además, herramientas como Alexa, que responden a comandos de voz, se han probado en escuelas primarias de Nueva Zelanda. No obstante, aún existen desafíos y preguntas para la incorporación de estas tecnologías en las aulas.
Estas tecnologías son más efectivas cuando se utilizan junto a los docentes. Los robots pueden ofrecer respuestas personalizadas y mejorar los resultados de aprendizaje de los estudiantes, pero no pueden gestionar la complejidad del aula en ausencia de los profesores. Además, existen preocupaciones sobre la privacidad de los datos, la programación y los problemas de control.
