Investigadores de la Universidad Hebrea y el Instituto Volcani descubrieron un sistema genético que permite a los tomates producir frutas en condiciones de frío. En el estudio, se identificó que dos genes, SlARF8A y SlARF8B, sincronizan el desarrollo de los órganos reproductivos masculinos y femeninos de la flor y controlan el proceso de polinización.
Con la tecnología CRISPR, estos genes modificados permitieron a los tomates producir frutas sin necesidad de polinización. En experimentos realizados en ambientes fríos, estos tomates produjeron 18 veces más frutas que los tomates normales y dieron un rendimiento de cosecha 6 veces mayor en tomates maduros.
Para el uso comercial de este descubrimiento, es necesario investigar los efectos en la calidad, tamaño y sabor de la fruta. Además, se estudiará la posibilidad de transferir estas características a variedades agrícolas.
