En las cumbres de granito del norte de Mozambique, pequeños bosques de lluvia separados de las secas sabanas circundantes albergan cuatro nuevas especies de camaleones que no existen en ningún otro lugar del mundo. Estas especies fueron descritas por el profesor Krystal A. Tolley y el doctor Werner Conradie en la revista Vertebrate Zoology. Cada una vive únicamente en una sola montaña y se ha diferenciado tras permanecer aislada durante largos períodos.
Los análisis genéticos demostraron que, a pesar de su apariencia similar, estas especies son distintas por sus diferencias en el ADN. Las poblaciones que viven en montañas diferentes no se han reproducido entre sí durante millones de años y han evolucionado de forma independiente. Este descubrimiento sirve como ejemplo de cómo entornos similares pueden dar lugar a características físicas parecidas, comparándose con la similitud entre elefantes de África y Asia.
Los nombres asignados a las especies reflejan contribuciones científicas y mensajes de conservación. Los nombres que rinden homenaje a Jane Goodall, Rosalind Franklin y al concepto de "extinción" destacan que estas especies no son solo un hallazgo científico, sino también un símbolo de ecosistemas que están desapareciendo. Un bosque en una de las montañas se conserva gracias a creencias locales, lo que demuestra el papel clave que juegan las comunidades locales en los esfuerzos de conservación.
