El rover Curiosity de la NASA reveló en las formaciones rocosas de la región 'Jawbone Canyon' de Marte las huellas petrificadas de ondas generadas por antiguas tormentas de arena. Estas estructuras onduladas indican la presencia de vientos fuertes y una actividad atmosférica más intensa en Marte hace miles de millones de años. Este hallazgo respalda la hipótesis de que el planeta pudo haber tenido en el pasado un entorno con ríos y lagos.
Las imágenes fueron capturadas en 2024, pero un nuevo análisis que revela su importancia geológica fue publicado en 2026 en la revista Geology. Los investigadores señalan que estas ondas de arena petrificadas constituyen una evidencia clave para comprender los cambios climáticos de Marte.
Este descubrimiento continúa la exploración planetaria iniciada hace 50 años, el 20 de julio de 1976, con el aterrizaje de Viking 1 en Marte. Viking 1 tomó las primeras imágenes de la superficie marciana y realizó análisis de suelo, iniciando la búsqueda del potencial de vida en el planeta. Hoy, rovers como Curiosity y Perseverance continúan este legado, proporcionando nuevos datos sobre el pasado geológico de Marte.
