TrashBench logró reducir la temperatura en 32°C al instalar un disipador de CPU en la Nvidia GTX 1080 Ti. Este método también proporcionó un ahorro de energía de 30 W y un aumento del 9 % en los FPS.
TrashBench repitió esta prueba con la GTX 1060 y la GTX 1070, obteniendo resultados similares.
Este experimento podría conducir al desarrollo de nuevos métodos para enfriar GPUs.
