Una gran plataforma de viajes, al iniciar el primer servicio comercial de robotaxi en la ciudad, dejó atrás a una empresa estadounidense de vehículos autónomos. Al principio, los vehículos contarán con conductores de seguridad licenciados por la autoridad municipal en el asiento delantero.
Los vehículos utilizan un software de conducción autónoma desarrollado por una iniciativa del Reino Unido; funciona solo con cámaras y radar, sin lidar, y no define límites virtuales (geofence). La primera flota incluye un coupé deportivo eléctrico y se planea añadir un hatchback compacto eléctrico en el futuro. El sistema se adapta a nuevas rutas y condiciones climáticas mediante aprendizaje en tiempo real.
Los conductores de seguridad serán eliminados por completo con el tiempo, aunque esta fase sigue en fase de pruebas y las afirmaciones de la empresa no han sido verificadas de manera independiente. El servicio es una prueba temprana para medir la demanda en mercados fuera de EE. UU. y China, y otros competidores también tienen planes similares.
