Los investigadores enviaron estimulaciones eléctricas al córtex somatosensorial del cerebro de personas con lesión medular para simular la sensación táctil en las manos. Estas estimulaciones activaron de forma estable y consistente sensaciones asociadas con la región de la mano durante años, sin que se observaran casi ningún problema de propagación de las sensaciones a otras áreas del cuerpo ni deterioro con el tiempo.

Las estimulaciones eléctricas generaron sensaciones duraderas de menos de 10 segundos cada 23.000 intentos, pero ninguna fue dolorosa ni requirió intervención médica. Estos resultados demuestran que los interfaces cerebro-computadora son seguros para un uso clínico a largo plazo.

La única limitación fue la disminución gradual de la funcionalidad de los electrodos con el tiempo. En promedio, el 64 % de los electrodos seguían funcionando; en un participante, el 60 % de los electrodos seguían activos después de 10 años. Estos datos indican que la tecnología no es solo un experimento de laboratorio, sino que puede desarrollarse para uso doméstico en el futuro.