Los astrónomos anunciaron que, gracias a una brillante explosión de rayos X observada por la nave espacial Einstein Probe en 2024, el cuásar PHL 1811 ya no se considera 'naturalmente débil en rayos X' como se creía durante años. Al reanalizar los datos recopilados desde 2001, se determinó que la debilidad observada en los rayos X se debía a la obstrucción de un gas denso.
Antes de la explosión de 2024, PHL 1811 mostraba una debilidad extrema y una variabilidad rápida en los rayos X. Sin embargo, durante la explosión, la emisión de rayos X alcanzó niveles normales y luego se debilitó nuevamente en cuestión de días. Esto, junto con el hecho de que su brillo óptico e infrarrojo casi no cambió, sugiere que los rayos X estaban siendo bloqueados por densas nubes de gas distorsionado.
Los investigadores afirman que estos hallazgos apoyan el escenario de obstrucción densa en lugar de la interpretación de debilidad natural en rayos X. Sin embargo, futuras observaciones podrían mostrar que el cuásar es más brillante de lo esperado en relación con la emisión óptica/UV y de rayos X, lo que podría respaldar la variabilidad coronal.
