Investigadores de la Universidad de Estocolmo demostraron que la severa sequía que desencadenó el colapso de la Edad de Bronce en el Mediterráneo Oriental hace 3200 años fue resultado de la interacción entre una tendencia de secado lento de miles de años y fluctuaciones a corto plazo en el Océano Atlántico. El estudio muestra que los períodos de sequía más severos de esta época surgieron de la combinación de ciclos climáticos naturales que operaban en diferentes escalas de tiempo. Esto ayuda a explicar por qué la sequía asociada con el colapso de la Edad de Bronce fue tan intensa.
Los investigadores utilizaron el modelo climático más avanzado para reconstruir los cambios en el Mediterráneo durante los últimos 8000 años. El estudio revela que la región se secó gradualmente durante miles de años y que a esta tendencia a largo plazo se sumaron fluctuaciones a corto plazo en el Océano Atlántico y la atmósfera. Las sequías más severas ocurrieron cuando estos ciclos climáticos naturales se alinearon temporalmente. La combinación de estos procesos empujó al Mediterráneo Oriental más allá de un umbral hidroclimático crítico, reduciendo los recursos hídricos y aumentando la presión sobre la seguridad alimentaria y agrícola de las sociedades ya vulnerables.
