Geólogos de las universidades de Maryland, Lawrence Berkeley y Hawaii están utilizando ondas sísmicas para detectar depósitos de hielo ocultos en la superficie de la Luna. Este método podría ser una fuente importante para satisfacer las necesidades de agua de futuros laboratorios y asentamientos lunares, así como para producir oxígeno y combustible para cohetes.

Las ondas sísmicas pueden utilizarse para detectar depósitos de hielo porque su velocidad cambia al pasar a través de diferentes materiales. En las zonas de la Luna que contienen hielo, las ondas avanzan dos o tres veces más rápido que en el suelo o la arena, y también se puede observar el retorno de las ondas.

Los científicos emplearon tres enfoques diferentes para probar la eficacia de este método: congelando una roca similar a la de la Luna, analizando los modelos de temperatura de las regiones polares y realizando simulaciones por computadora. Todos estos métodos mostraron claramente la presencia de hielo.