En la 101. capa de la caverna de Abauntz, en Navarra, se han localizado tres fragmentos de metacarpo de un adulto masculino, un falango y dos pequeños fragmentos de hueso.

Este hallazgo constituye una evidencia concreta del hábitat de los Neandertales en la región, ya que anteriormente solo se conocían rastros de actividad de la industria de piedra en zonas abiertas.

La estructura fragmentada de los huesos dificultaba su identificación, pero mediante técnicas modernas de análisis de proteínas se ha confirmado su origen neandertal.