La serie Silent Hill se traslada a Escocia; el desarrollador local Screen Burn, con los efectos de los años 80 y el clima Thatcher, vierte el caos psicológico en una 'verdadera' ciudad de St. Amelia, creando un ambiente familiar pero caótico. El equipo glasguense Screen Burn, vincula el terror conocido de Silent Hill con un contexto escocés local 'real', introduciendo al jugador en las calles de St. Amelia.

McKellan, señala que la atmósfera de los años 80 y el trauma de salud son la base para que el juego sea compatible con Silent Hill. St. Amelia, construida con detalles del catálogo Argus de los 80 y protestas reales, sirve como un pueblo escocés familiar; los juguetes de compra y los productos cosméticos, influenciados por el sabor de los años 80, impactan al jugador. El juego une el trauma de la compra y la salud con los efectos sociales del clima Thatcher, sumergiendo al jugador en una experiencia escocesa 'real' y caótica.

McKellan, señala que la perspectiva en primera persona, que mantiene al jugador 'atrapado' con Simon, y la mecánica CRTV, realizada a través de un dispositivo 'real', hacen que el terror sea más eficaz. Al final, la historia de St. Amelia, alineada con el caos y el trauma de la sociedad escocesa de los 80, termina invitando al jugador al viaje de Simon, como un thriller.