En 1982, cuando el mercado de ordenadores de escritorio aún no se había madurado, Sony presentó el modelo SMC-70, que ofrecía una arquitectura de expansión modular.
Los usuarios podían añadir hardware vertical u horizontalmente, ensamblando los módulos con tiras metálicas tipo 'rastrillo' en lugar de tarjetas de expansión, sin necesidad de abrir la caja.
Este diseño marcaba una diferencia notable frente a los ordenadores de la época que utilizaban los caminos ISA o S-100.
