Cuando SpaceX se incorporó oficialmente al índice Nasdaq-100 el 7 de julio, los fondos índice que siguen este índice se vieron obligados a comprar sus acciones. A pesar de que el valor de mercado de la empresa alcanza los 1,5 billones de dólares, su peso inicial en el índice fue relativamente pequeño debido a que solo se vendió un 5% de sus acciones en su oferta pública inicial. Sin embargo, con la finalización de los períodos de bloqueo de 180 días, se liberarán más acciones al mercado, lo que podría aumentar su peso.
Expertos, como Burton Malkiel, pionero de los fondos índice, enfatizan que la presencia de SpaceX no socava el principio básico de estos fondos. Los fondos índice buscan reflejar el rendimiento general del mercado; por lo tanto, incluso la sobrevaluación de una sola empresa no afecta significativamente el rendimiento promedio a largo plazo. Malkiel recuerda que burbujas tecnológicas anteriores —como las de internet o los ferrocarriles— también fueron exageradas, y que siempre un pequeño grupo de acciones ha dominado los rendimientos.
Una desventaja de su inclusión en los fondos índice es la estructura de gobierno de SpaceX, donde Elon Musk tiene el poder de tomar decisiones por sí solo. Esto significa que los accionistas no pueden influir en la gestión de la empresa. Algunos inversores podrían preferir fondos que cumplan con criterios ESG (Medioambiental, Social y de Gobernanza), pero estos suelen tener costos más altos y rendimientos más bajos. El hecho de que SpaceX no esté presente en otros índices como el S&P 500 ofrece a los inversores alternativas de inversión.
