El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, ordenó en un discurso televisado que los municipios realicen "auditorías de seguridad para mujeres" y que se identifiquen y eliminen las zonas de alto riesgo, tras el asesinato de 12 mujeres en el este de Johannesburgo en un período de dos meses.

Ramaphosa subrayó que la violencia de género "no puede aceptarse como una parte normal de la vida" y admitió que el gobierno "no ha hecho lo suficiente" para proteger a las mujeres.

La policía detuvo a cuatro personas, ya que no encontró pruebas de que los crímenes fueran cometidos por un solo autor.