Los sistemas de recogida de sangre basados en vacío ofrecen un método más rápido y eficiente para las pruebas de sangre. Estos sistemas permiten que la sangre sea aspirada hacia un tubo dentro de un vacío y, por lo tanto, crean un contenedor para recoger la sangre.
Los sistemas basados en vacío evitan el contacto de la sangre con el aire y, por lo tanto, previenen la degradación de la sangre. Además, estos sistemas permiten que la sangre se recogida en volúmenes y condiciones estándar, lo que aumenta la precisión clínica.
Los sistemas de recogida de sangre basados en vacío fueron desarrollados en 1947 por Joseph Kleiner y desde entonces se han utilizado ampliamente.
