Geólogos de la Universidad de Maryland, el Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley y la Universidad de Hawái proponen utilizar los temblores lunares para detectar depósitos de hielo ocultos bajo la superficie de la Luna. Este método podría ayudar a identificar recursos vitales de agua para futuras misiones lunares. La presencia de hielo en la Luna proporcionaría una fuente continua de agua para futuros laboratorios y asentamientos lunares, además de poder utilizarse para la producción de oxígeno y combustible de cohetes. Esto resultaría más económico y eficiente que transportar agua y otros materiales desde la Tierra.

Aunque el origen del hielo en la Luna sigue siendo un misterio, los lugares más probables son las regiones polares y otras áreas donde el hielo podría haber sido traído por cometas o asteroides. Además, los depósitos podrían formarse en regiones afectadas por el volcanismo, que transporta materiales desde el interior de la Luna hasta la superficie, o por el viento solar y las lluvias de meteoritos. Estas interacciones pueden desencadenar reacciones químicas con las rocas de la superficie, liberando moléculas de agua. El agua encontrada en la Luna podría haberse acumulado durante millones o miles de millones de años.

Obtener una mejor comprensión de la naturaleza y ubicación del hielo en la Luna es crucial para futuras misiones Artemis y otras misiones.