Togo, apoyando una propuesta liderada por Antigua y Barbuda, introdujo en la 70ª reunión de la Comisión Internacional de la Ballena (IWC) (27 de septiembre‑2 de octubre) una iniciativa que solicita la revisión de las cuotas de caza comercial de ballenas. En el continente africano, Togo fue el único país que respaldó esta propuesta.

La propuesta fue criticada por organizaciones de conservación como Batı ve Orta Afrika Balina Koalisyonu, que argumentan que los países de la región no practican la caza de ballenas y que sus prioridades son la captura incidental, la degradación del hábitat y la protección de los ecosistemas marinos. La IWC implementó en 1986 una moratoria que prohibió totalmente la caza de ballenas, aunque algunos países como Japón, Noruega e Islandia continúan cazando.

Togo, que recientemente incluyó especies como Antarktik minke y Bryde balinaları en su lista nacional de amenazas, está siendo instado por la sociedad civil y la comunidad científica a retirar su apoyo y a subrayar la importancia de mantener a las ballenas vivas por sus beneficios turísticos y los servicios ecosistémicos que proporcionan. Los togas aún no han emitido una respuesta oficial.