A finales de la década de 1950, el productor estadounidense Forrest J. Ackerman obtuvo permiso de J.R.R. Tolkien para adaptar 'El Señor de los Anillos' en una película de animación de tres horas. Morton Grady Zimmerman redactó el guion y, cuando Tolkien examinó el borrador, reaccionó con dureza: señaló que los diálogos no se habían captado, que los personajes estaban distorsionados y que la historia se había vuelto incomprensible.
El autor calificó a Zimmerman de 'apresurado, insensible y arrogante', y escribió que el guion faltaba al respeto al texto original y contenía 'estupidez supina e insuficiencia'.