La duración promedio que los profesionales de oficina, como los ingenieros de software, permanecen en una empresa es muy corta: aproximadamente dos años. Aunque esta tendencia se ha acentuado en los últimos años debido a despidos masivos, la inestabilidad ya era una característica del sector. Sin embargo, esta inestabilidad puede convertirse en una ventaja con las estrategias adecuadas. El autor experimentó personalmente este cambio al dejar un empleo estable en sus treintas para embarcarse en una carrera más arriesgada como desarrollador de software.
Los riesgos profesionales se pueden dividir en dos categorías principales. La primera son los riesgos relacionados con el trabajo mismo: invertir en uno mismo buscando puestos y oportunidades mejores. Cambiar de trabajo solo por dinero, aunque no sea erróneo al inicio de la carrera, produce rendimientos decrecientes con el tiempo. Lo verdaderamente valioso es buscar posiciones donde se pueda trabajar junto con los ingenieros más competentes. Esto puede ser desafiante al principio, pero las habilidades adquiridas brindan una estabilidad duradera. Además, ofrecerse voluntario para trabajar en un proyecto desconocido también es un riesgo que abre nuevas puertas en la carrera y permite adquirir habilidades frescas.
El segundo tipo de riesgo es invertir su tiempo en tendencias tecnológicas. Ignorar tendencias dominantes como los servicios en la nube, ReactJS o la inteligencia artificial puede dañar su carrera. El verdadero riesgo, sin embargo, radica en centrarse en herramientas y tecnologías de nicho que aún no son mainstream, pero que tienen potencial. El autor experimentó esta ventaja invirtiendo tempranamente en temas como Retrieval-Augmented Generation (RAG) y bases de datos vectoriales, y ahora está apostando de manera similar en inteligencia artificial con voz.
Asumir este tipo de riesgos conscientes proporciona, paradójicamente, estabilidad a largo plazo. Al acumular continuamente habilidades demandadas por el mercado, rara vez se enfrentan dificultades para encontrar empleo. Si en este momento se siente cómodo y estable, pregúntese si aún está aprendiendo. Porque cuando deja de aprender, la elección que parece cómoda se convierte en la más peligrosa. El objetivo es no depender de la generosidad del mercado abierto.
