El cometa 41P/Tuttle-Giacobini-Kresák fue observado por primera vez girando en sentido contrario en 2017, cuando alcanzó su punto más cercano al Sol. Este movimiento se explica por la acción desigual de chorros de gas que emergen de su superficie. Estos chorros son lo suficientemente potentes como para desacelerar y hasta invertir completamente la rotación de un cometa pequeño.
La investigación también reveló que la superficie de 41P era menos activa en 2017 que en 2001. Este cambio ocurrió en solo veinticinco años, a pesar de que normalmente las superficies de los cometas evolucionan durante siglos. Esta rapidez plantea nuevas preguntas sobre la dinámica de los cometas.
Según modelos, con su velocidad de rotación actual, el núcleo de 41P podría fragmentarse por sus propias fuerzas centrífugas en unas pocas décadas. Esto representa una reducción inesperada de su vida útil, ya que los cometas suelen tener una duración promedio de 1.000 años. El cometa se originó en el Cinturón de Kuiper y entra en el sistema solar interior cada 5,4 años.
