Un estudio liderado por investigadores de EPFL ha revelado un mecanismo reversible basado en grasas que controla la llegada de la proteína CMG2 a la superficie celular y su capacidad para absorber la toxina de cuarentena. Este mecanismo implica una modificación química llamada S-acilación, que permite que la proteína se pliegue correctamente y llegue a la superficie celular, protegiéndola del sistema de control de calidad intracelular.
En el estudio, se observó el proceso de producción de la proteína CMG2 dentro de la célula y su llegada a la membrana celular. Los investigadores utilizaron enfoques genéticos, experimentos bioquímicos, imágenes de alta resolución y experimentos con ratones y peces cebra para rastrear el proceso de producción de la proteína CMG2 dentro de la célula y su llegada a la membrana celular. En este proceso, dos enzimas añaden ácidos grasos o lípidos a la proteína CMG2 recién producida, lo que permite que se pliegue correctamente y llegue a la superficie celular. Una tercera enzima facilita el transporte de la proteína desde el aparato de Golgi hasta la superficie celular.
Bloquear la enzima APT2 permite que la proteína CMG2 se conserve dentro de la célula y aumente su cantidad en células y tejidos de ratones. Al mismo tiempo, impide que la toxina de cuarentena entre en la célula.
