Una mujer de 63 años acudió al hospital con pérdida súbita de visión en el ojo derecho. Una resonancia magnética reveló inflamación en el ojo y lesiones cerebrales en el lóbulo parietal derecho. Los médicos decidieron realizar una intervención quirúrgica debido a la sospecha de absceso cerebral. Durante la operación, se obtuvo una muestra de pus del tejido cerebral.

Al mismo tiempo, dos muestras de orina de la paciente cultivaron el mismo tipo de bacteria: Klebsiella pneumoniae. Esta bacteria, comúnmente presente en la flora intestinal, puede causar infecciones del tracto urinario y, rara vez, propagarse a otros órganos a través de la sangre.

La conexión entre la infección del tracto urinario ocurrida dos años antes y el absceso cerebral posterior se explica por la persistencia y evolución de la bacteria en el cuerpo de la paciente. La misma estructura genética de la bacteria se encontró en las muestras de orina y cerebro. Este caso demuestra que la infección puede volverse crónica y tener potencial para propagarse entre órganos.