Mientras los precios de los nuevos SSD aumentan debido a la demanda de inteligencia artificial, usar unidades de almacenamiento antiguas como dispositivos externos ofrece una alternativa rápida y económica. Es posible crear un dispositivo de almacenamiento externo con velocidades que van desde 5 Gbps hasta 40 Gbps, utilizando antiguos SSD SATA, M.2 NVMe e incluso discos duros en una carcasa adecuada.
El tipo de unidad de almacenamiento y la carcasa utilizada determinarán la velocidad que se pueda alcanzar. Por ejemplo, un antiguo SSD SATA puede alcanzar 550 Mb/s, mientras que los SSD NVMe PCIe 5.0 pueden llegar a 3,700 MB/s con carcasas de 40 Gbps. Sin embargo, para respaldos simples o transferencias de archivos, la velocidad puede no ser tan importante.
Este método ofrece una solución ideal para usuarios que no trabajan con archivos grandes. Con una unidad de almacenamiento antigua y una carcasa adecuada, en lugar de comprar un nuevo SSD externo, se puede obtener una solución económica reutilizando el hardware existente.
