Wim Wenders, durante su periodo como presidente del jurado en el Berlinale, inició la discusión sobre la necesidad de que los cineastas se mantengan alejados de la política. En el Festival de Cine de Venecia, el tema fue retomado.

Wenders subrayó que los cineactores trabajan en una mentalidad opuesta a la de los políticos, adoptando un enfoque centrado en la empatía. Con la frase 'La política trabaja sin empatía, nosotros trabajamos con empatía', señaló que el papel del cineasta no es validar la política, sino cambiarla.

Al recordar las reacciones de figuras como Tricia Tuttle y Arundhati Roy, recordó cómo respondió el festival a este tema.