Zaragoza fue seleccionada como Ciudad Verde Europea para 2028. El jurado evaluó la capacidad administrativa del municipio, su compromiso con la sostenibilidad a largo plazo y su acción ambiental, así como su resiliencia social y participación comunitaria. La ciudad recibió un premio de 600.000 euros y un plan de 150 acciones.

Sin embargo, este logro se ve sombrado por la pérdida de árboles locales y por aplicaciones inadecuadas al clima. Los datos actuales indican que desde 2022 se han perdido aproximadamente 10.000 árboles; de estos, 4.000 en parques, 2.500 en áreas verdes y 2.000 en calles.

La municipalidad afirma que los árboles fueron eliminados por razones técnicas y de seguridad; sin embargo, organizaciones comunitarias y ecologistas denuncian que la eliminación se ha producido de forma desigual respecto al nivel de ingresos locales, y que es inadmisible desde el punto de vista sostenible. En particular, la escasez de árboles en las barrios impide que el 63 por ciento de los habitantes de Zaragoza accedan a un área verde dentro de 300 metros, lo que viola el principio de la regla 3-30-300 (tres árboles visibles, 30 por ciento de cobertura vegetal, un parque a menos de 300 metros).