El Ejército de EE. UU., tras el fin de la Guerra Fría, hundió 100 de los miles de tanques M60 Patton que quedaban en su inventario en el Golfo de México, frente a las costas de Alabama, en 1994, creando un arrecife artificial.
Los tanques, con la aprobación de la EPA y bajo supervisión de la Guardia Costera, fueron desprovistos de aceites, fluidos hidráulicos, munición y materiales radiactivos antes de ser sumergidos.
Actualmente, estos tanques se encuentran a una profundidad de 21 a 33 metros, en las zonas de arrecife Hugh Swingle y Don Kelly North.
