La noche del 11 de agosto de 1936, mientras se emitía en directo por radio la final de 200 metros braza de los Juegos Olímpicos de Berlín, en la que la nadadora japonesa Hideko Maehata se colgó el oro, el locutor perdió la distancia profesional y gritó «Maehata, ganbare» (Maehata, aguanta) hasta 18 veces para celebrar la victoria. Esa narración excesivamente emotiva fue criticada por romper los cánones de la época y, según los informes, un director de un periódico local que escuchaba la emisión no soportó la tensión y murió de un ataque al corazón.