La Comisión Europea impuso a AliExpress la multa más grande hasta la fecha bajo el Digital Services Act. La empresa fue acusada de no tomar las medidas necesarias para evitar la difusión de productos ilegales, peligrosos y falsos en su plataforma. Algunos moderadores dedicaban solo decenas de segundos para evaluar si un producto cumplía con los estándares de la UE.

AliExpress permitía que los vendedores eludieran fácilmente sus sistemas de detección automática al clasificar mal sus productos en categorías incorrectas. El sistema de autorización de marcas era insuficiente y no sancionaba a los comerciantes que vendían productos ilegales. Además, los sistemas de recomendación y publicidad contribuían a aumentar la visibilidad de productos ilegales.

La UE criticó a AliExpress por medir la eficacia de sus sistemas únicamente con un indicador cuantitativo que no reflejaba que productos peligrosos, como juguetes tóxicos y cosméticos dañinos, seguían circulando. Las autoridades de la UE confirmaron que millones de productos reaparecían tras ser denunciados, y algunos permanecían en la plataforma más de un mes.