BeanBot se mueve basándose en la interacción con su entorno, sin utilizar motor, batería, electrónica ni software. Sus desplazamientos varían enormemente según la superficie y las condiciones, permitiéndole saltar, rodar, rebotar o deslizarse. Los investigadores afirman que este robot es un ejemplo de una nueva forma que se desplaza mediante simples interacciones físicas. BeanBot está compuesto por un resorte sensible a la temperatura y una cubierta ligera con forma de frijol.
El resorte estaba fabricado con un material que cambia de forma al calentarse. Una fuerza magnética mantiene el resorte en su posición y almacena energía. Cuando el resorte se calienta lo suficiente, libera repentinamente esa energía y lanza el robot al aire. La cubierta determina lo que ocurre a continuación.
Los desplazamientos del robot pueden variar según la superficie y la forma de la cubierta. Los investigadores observaron que BeanBot puede saltar hasta 30 centímetros, rodar distancias de 80 centímetros, deslizarse en superficies planas y rebotar en el aire o tras impactar el suelo. Además, al ajustar la fuerza magnética, puede escalar pendientes de entre 10 y 18 grados. Estos movimientos son generados por el mismo resorte sensible a la temperatura, sin necesidad de motores o mecanismos separados.
