En diciembre de 2012, Boeing colocó 9 toneladas de patatas en los asientos de un Boeing 777 para optimizar la distribución de la señal de los sistemas Wi-Fi a bordo. Los ingenieros se basaron en un estudio que mostraba que el cuerpo humano es similar a las patatas en contenido de agua y propiedades dieléctricas, y decidieron usar estos tubérculos en lugar de personas durante las pruebas que duraron varios días.