Los cuerpos de bomberos en California, Montana y Utah tienen la posibilidad de intervenir en los primeros 10 a 15 minutos de un incendio mediante el sistema automático de drones desarrollado por Seneca. Los drones son dirigidos a la ubicación GPS de los incendios detectados por llamadas al 911 o cámaras de vigilancia, y cada uno transporta aproximadamente 45 kg de agua o retardante de incendio. Los drones pueden operar a una distancia de 10 a 20 millas de la estación base y vuelan a una altura de varios decenios de metros sobre el suelo a velocidades de hasta 30 mph.
Los drones llegan secuencialmente a la zona del incendio, realizan la intervención y regresan rápidamente a la estación base, donde un técnico los recarga y recarga de energía para volver a desplegarlos. Este sistema es mucho más económico que los helicópteros y puede acceder fácilmente a terrenos escarpados.
El sistema está diseñado no para incendios grandes, sino para evitar que los incendios pequeños se propaguen. Los expertos señalan que esta tecnología debe adaptarse a las políticas públicas y estándares operativos vigentes.
