La exitosa película de 1977 'Smokey and the Bandit' impulsó las ventas del Pontiac Firebird Trans Am y se convirtió en uno de los productos más exitosos obtenidos por General Motors sin gastar un solo dólar. La gerencia de Pontiac prometió regalarle un Trans Am a Burt Reynolds durante toda su vida como agradecimiento por este éxito y esta promesa se cumplió durante cinco años. El actor acumuló la mayoría de estos vehículos y los distribuyó a su entorno. Sin embargo, en el sexto año, el nuevo CEO de la compañía declaró que no gustaban las películas y decidió poner fin a la tradición de los regalos.