Celtic y Rangers han recurrido la sanción de la Scottish FA que obliga a disputar su próximo partido como local en la Scottish Cup a puerta cerrada e impone una multa de 100.000 libras a cada club, como consecuencia de los enfrentamientos entre grupos de aficionados que invadieron el terreno de juego y las 43 detenciones registradas tras los cuartos de final de la Scottish Cup disputados en marzo en Ibrox Stadium.

Ambos clubes argumentan que la sanción es "excesiva" y han solicitado una audiencia de apelación que se celebrará el 26 de octubre.

La resolución de la Scottish FA prevé que, si se produce un nuevo incidente en partidos de la Scottish Cup antes del final de la próxima temporada, se ordenará un segundo encuentro a puerta cerrada.