Ingenieros de Phoenix Semiconductor reprogramaron y entregaron en menos de 30 días unos chips antiguos que NAVAIR tenía en su poder pero que no podía usar, destinados a la unidad Bleed Air Leak Detection Control Unit (BALDCU) del F/A-18 Super Hornet.

La unidad en cuestión gestiona el flujo de aire que se suministra a los pilotos a través de la máscara de oxígeno y afecta directamente a la seguridad del vuelo.

NAVAIR disponía de chips de repuesto, pero estos no tenían la programación requerida por el sistema de la aeronave y por eso permanecían inactivos en el inventario.