Los científicos señalan que la reducción del oxígeno disuelto en mares, lagos y ríos está afectando gravemente la vida acuática y los ciclos químicos. Este fenómeno se acelera por el calentamiento del agua, la contaminación excesiva por nutrientes y la alteración de las corrientes que transportan oxígeno. Numerosas especies, desde microbios hasta peces y mamíferos, están perdiendo sus hábitats debido a la escasez de oxígeno.

Los investigadores enfatizan que esta pérdida de oxígeno no es solo un problema de ecosistema, sino que tiene profundas interacciones con otros límites globales, como el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y la contaminación química. En este contexto, añadir la deficiencia de oxígeno como un nuevo límite al marco de Límites Planetarios sería un paso crítico para preservar el equilibrio del planeta.

El estudio se basa en una revisión publicada en 2026, y los científicos exigen abordar este problema como una amenaza global, no solo local. Algunos efectos de la pérdida de oxígeno pueden persistir durante períodos mucho más largos que la escala temporal humana.