Henry Ford, antes de revolucionar la industria automovilística con el Modelo T en 1908, sufrió dos grandes fracasos: la quiebra de la Detroit Automobile Company entre 1899 y 1901 y su salida de la Henry Motor Company en 1902 a petición de los inversores.

En la primera empresa, antepuso el perfeccionismo a la producción, fabricando prototipos costosos; en la segunda, los inversores rechazaron una estrategia centrada en coches de carreras y transformaron la compañía en Cadillac.

Ford se marchó con 900 dólares y el derecho a usar su nombre.