La película The Odyssey de Christopher Nolan fue filmada completamente con cámaras IMAX de 70mm. En las primeras proyecciones, algunas escenas pueden parecer menos impactantes, pero en una pantalla IMAX adquieren un nuevo significado. Por ejemplo, el movimiento de Polyphemus inclinando su cabeza dentro de la cueva o la criatura colosal descendiendo por la montaña entre los árboles revela detalles que se pierden en la proyección estándar de 35mm.

La escena en la que Scylla atrapa a sus víctimas desde las costas también se intensifica cuando se ve en IMAX, aumentando la sensación de miedo y asombro del espectador. El campo de visión más amplio muestra con mayor claridad el tamaño real de las criaturas y su proporción con los personajes. Esto no es solo una diferencia visual, sino una oportunidad para establecer un vínculo emocional más profundo con la historia.

Sin embargo, solo aproximadamente 40 cines en todo el mundo pueden proyectar en 70mm IMAX. Este acceso limitado crea dificultades para quienes desean experimentar la película en su forma completa. IMAX se ha enfocado en actualizar equipos antiguos en lugar de fabricar nuevos proyectores, y las cadenas de cines no están dispuestas a asumir los costos necesarios para instalar pantallas de 1.43:1. Esta situación ha convertido el esfuerzo de Nolan por preservar la experiencia cinematográfica en un tema de debate para quienes lo interpretan como una estrategia de marketing.