Desde los años 80 hasta principios de 2000, camionetas como la Ford Ranger, Volkswagen Caddy y Chevrolet S10, continuaron realizando sus tareas a pesar de tener motores con poca potencia. Estas camionetas tenían motores con una potencia que variaba entre 73 y 135 hp y un tiempo de aceleración de 0-60 mph que oscilaba entre 11,5 y 15 segundos. Estas camionetas eran conocidas por su eficiencia de combustible, fiabilidad y capacidad para realizar tareas ligeras.

La poca potencia de estos motores se puede relacionar con la crisis del petróleo de principios de los años 80 y la demanda de eficiencia de combustible en períodos posteriores. Por ejemplo, la Ford Ranger de 1983-1985, con su motor de 2.0L y cuatro cilindros, tenía una potencia de 73 hp y un tiempo de aceleración de 0-60 mph de 15 segundos. Sin embargo, esta camioneta podía realizar tareas reales con una capacidad de carga de 1,200 libras.

Algunas de estas camionetas fueron modificadas en años posteriores para mejorar su rendimiento. Por ejemplo, el Chevrolet Full Size 6.2 diesel V8 de 1982 fue modificado por empresas de aftermarket como Banks para producir más potencia. Sin embargo, la mayoría de estas camionetas continuaron realizando sus tareas a pesar de tener motores con poca potencia y fueron apreciadas por sus propietarios.