Durante las olas de calor, ajustar el aire acondicionado a 78 grados es recomendado por los expertos como el equilibrio más adecuado entre el costo energético y el confort.

Esta recomendación se basa en que los aires acondicionados están diseñados típicamente para proporcionar una temperatura interior aproximadamente 20 grados más baja que la temperatura exterior.

Esta práctica, conocida como la "regla de los 20 grados", busca reducir la frecuencia de funcionamiento del aire acondicionado y, con ello, disminuir los gastos de energía.